(Preparamos nuestra casa para recibir el otoño)

, No le temáis al frío (pío, pío, pío)

“No le temáis al frío, pío, pío, pío”. Mi madre, que tiene canciones y dichos para todo tipo de temas y situaciones, saluda al frío con esta coletilla, (creo que es una canción infantil). Años llevo escuchándola y, como suele suceder en estas ocasiones, al final ha entrado a formar parte de mi propio vocabulario invernal.

“No le temáis al frío” ocupa ya un lugar destacado junto a “cuando el grajo vuela bajo…” o “winter is coming”. Por eso, estos días en los que las temperaturas han bajado drásticamente, mi mente la tararea una y otra vez mientras reviso uno a uno los rincones de mi casa y la preparo para recibir lo mejor del invierno.  

Además, como soy muy organizada, me he preparado una lista de tareas para no dejarme nada:

1) Calefacciones a punto. Quizá sea el punto más importante de la lista. Revisar todos los aparatos de calefacción; purgarlos para evitar las bolsas de aire; programar un chequeo de la caldera… Elimina cualquier elemento que cubra los radiadores, así te asegurarás de que el calor salga si problemas.

2) Termostato listo y programado. Recuerda que en invierno la temperatura recomendada son 21º de día y unos 18º por la noche, para garantizar el confort y el descanso. Con un termostato puedes regular la calefacción y mejorar su eficacia y ahorro energético. 

También puedes apostar por colocar válvulas termostáticas en los radiadores, que te ayudarán a controlar el calor en cada una de las estancias. De esta manera, si hay alguna habitación que no uses demasiado, podrás tener la calefacción baja o apagada, realizando un uso mucho más eficaz de la misma.

3) Puertas y ventanas también bajo sospecha. Mucho del calor del interior de la vivienda, se nos escapa por los huecos de puertas y ventanas. Compruébalas y si fuese necesario, instala burletes.
Las cortinas  y las persianas también serán grandes aliadas a la hora de guardar el calor.
4) Ventila de forma adecuada. No hace falta estar una hora con las ventanas abiertas, con 10 minutos al día renovarás el aire y la pérdida de calor será mínima.

5) Y aísla. Si todavía no has probado las virtudes del aislamiento, te diré que estás tardando. Es una medida que se nota en la piel (confort) y en el bolsillo (ahorro).

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¡¡No le temáis!!