, Francia vuelve a sacar los colores a Europa en materia de Eficiencia Energética
Hace unos 8 años, en un viaje de trabajo a
París me quedé realmente sorprendido al comprobar que
todos los escaparates de las inmobiliarias francesas sin excepción incluían la
calificación energética de los hogares que se vendían o alquilaban al mismo
nivel y con la misma visibilidad que el número de metros, la distribución o el
precio.
Quien pedía
información sobre un piso en Francia podía conocer al momento las mejoras que
había tenido ese inmueble en materia de aislamiento térmico, servicios de
ventilación, colocación de contadores de consumo eléctrico y la evaluación de
su consumo energético. Una información realmente válida que se resumía en una
etiqueta energética y que daba al usuario la posibilidad de tomar una decisión
con todos los datos en la mano.
, Francia vuelve a sacar los colores a Europa en materia de Eficiencia Energética
Años más tarde, la obligatoriedad del
certificado energético entraba en vigor en nuestro país y en otro muchos del
entorno europeo.
La pasada semana, Francia volvió a situarse a
la vanguardia europea en materia de eficiencia energética con la aprobación
definitiva de la “Ley de Transición Energética”.
No se trata sólo de que el presidente François Hollande quiera llegar a la cumbre
sobre el cambio climático de París en diciembre como país destacado,
como han señalado algunos medios de comunicación. Esta Ley supone un auténtico
catálogo de compromisos en la lucha contra el cambio climático.
La nueva norma contempla la reducción de aquí
a 2050 de un 75% de las emisiones de
gases de efecto invernadero de origen energético y de un 50% del consumo
de energía final; para 2030, Francia deberá tener un 40% menos de emisiones, un
30% menos de combustibles fósiles y alcanzar un 32% de energías renovables.
¿Cómo va a conseguir estos objetivos tan
ambiciosos el Gobierno Frances? El Ejecutivo de Hollande se ha planteado un cambio radical de los hábitos
de consumo y las administraciones públicas tendrán que dar ejemplo. Se
promoverá el coche eléctrico y se multiplicarán las estaciones de recarga; se
impulsará la llamada “economía circular”
y el reciclado de residuos.
Y para conseguirlo no van a escatimar medios.
Todas estas propuestas van acompañadas de un presupuesto trianual de 10.000
millones de euros en ayudas para incentivar la renovación de edificios y
mejorar la eficacia energética en los mismos. Pero también ponen su punto de
mira en gestos pequeños como la obligatoriedad para el sector de la
distribución de donar en lugar de destruir la comida no vendida y poner fin a
las bolsas de plástico., Francia vuelve a sacar los colores a Europa en materia de Eficiencia Energética
Es, sin duda, un buen ejemplo para los
participantes en la próxima Cumbre del Clima de París, que aspira a alcanzar un
consenso para que la temperatura no suba más de dos grados en este siglo. Pese
a los anuncios grandilocuentes, de los 196 participantes solo 49 países han presentado
sus planes nacionales (entre ellos los 28 Estados miembros de la UE).
La necesidad de frenar el calentamiento global
obliga acometer una drástica reducción de las emisiones erradicando en un 80%
el uso de los combustibles fósiles y apostando por las renovables. Francia ha
comenzado dando ejemplo. Esperamos que, en esta ocasión, volvamos a copiarle todo
lo bueno.